¿Existe realmente la libertad religiosa contemplada en los Derechos humanos?

Rezar a una deidad, prender una vela, arrodillarse mostrando humildad, usar un azabache para el mal de ojo, echar sal en la puerta de entrada para que las malas energías se mantengan a raya, hacer ayunos, no creer en santos o vírgenes, y podríamos extendernos en una larga e infinita lista de acciones que acompañan a la gran diversidad de creencias y religiones que profesan las persona alrededor del mundo.

Pero para alcanzar este tipo de libertad, ante la que se puede o no creer, las personas deben contar con la libertad religiosa contemplada en la carta magna de los derechos humanos. De esta manera, es posible vivir la fe en público y también en privado, sin tener que sufrir alguna discriminación. Tal derecho implica diversas libertades a modo individual, como por ejemplo la libertad de expresión y con ella, la posibilidad de reunión pacífica. De esta manera, si se desea saber si una sociedad verdaderamente respeta los derechos fundamentales, es imprescindible ver cuál es su estado de libertad religiosa.

Naciones Unidas ha llevado a cabo homenajes a quienes han sido Víctimas de Actos de Violencia basados en la Religión o las Creencias, incluso ha declarado un día internacional, como una forma de llamar a la reflexión sobre la situación que en la actualidad viven millones de personas alrededor del mundo, porque aunque ello nos suene paradójico, en pleno siglo XXI todos los estudios referidos al tema de la libertad religiosa, sólo apuntan a un agravamiento.

De acuerdo diversas fuentes, éstas señalan que un 61% de la población habita en países en donde no es respetada la libertad religiosa, ello significa de una forma simple, que 6 de cada 10 personas alrededor del mundo no se encuentran en la libertad total de expresar su fe, más allá de cumplirse más setenta años de la Declaración Universal de Derechos Humanos, que contempla en su artículo 18, el derecho a la libertad religiosa, sin mencionar por supuesto, que la ONU reconoce que tal derecho se encuentra siendo violado en gran número de lugares. En mayo del 2019, la Asamblea General de las Naciones Unidas alcanzó a aprobar la correspondiente resolución, que había sido propuesta por Polonia con el apoyo de Estados Unidos, Canadá, Brasil, Egipto, Irak, Jordania, Nigeria y Pakistán.

La idea primordial es iniciar un proceso donde la comunidad internacional por medio de un plan de acción coordinado reafirme un apoyo inquebrantable con las víctimas de la violencia que se suscita debido a la religión y las creencias, y hacer todo lo que sea posible con el fin de prevenir tales ataques y exigir que quienes son los responsables de tal situación, rindan cuentas de sus actos.

Por otra parte, no se deja de tener preocupación por todos los actos que ocurren de intolerancia y violencia sustentados en la religión o las creencias que han seguido cometiéndose en contra de las personas, y ello naturalmente incluye a las comunidades religiosas y minorías religiosas que se encuentran alrededor del mundo y además, por el creciente número e intensidad de los mismos incidentes, que suelen ser de carácter criminal y cuentan con un alcance internacional.